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martes, 12 de abril de 2011

TRES HISTORIA, ILUSO EXITOSO

TRES HISTORIAS
Uno de esos momentos en los que no sabemos si nuestra vida tiene algún sentido preciso con nuestro hacer. Tres años y aquí continúo en una lucha que no tiene sentido, aparentemente, aunque el mundo y las oportunidades digan todo lo contrario.
Quizá el problema sea que me ilusiono enseguida, y me ilusiono con casi nada. Casi nada, solamente la posición académica más alta a la que puede aspirar un médico en nuestros tiempos.
Por una no muy clara concepción de lo que significaba mi vida, quizá por subvalorar lo que en realidad valía mi vida y lo que en realidad tengo al frente como propósito de la misma. Aquí estoy, para contar solo tres historias, que no son nada increíbles o memorables, solo tres historias:
Por coartaciones sociales, he decidido dar nombres alusivos, y a veces descriptivos de las personas o situaciones de las cuales voy a hablar, al personaje de la primera historia, que soy yo mismo, lo llamaré “Iluso exitoso”.

1. ILUSO EXITOSO

Es realmente simple abordar nuevos retos, aspirar a cosas nuevas, cuando sencillamente no se tiene el conocimiento de lo difícil o casi imposible que pueden llegar a ser, algo que he llamado “la inocencia que brinda la ignorancia”. La vida te lleva por el camino que tiene que ser, o mejor por el camino por el cual serás el mejor; así pasó con mi experiencia, con mi generación de vida. Cuando digo eso de “serás el mejor” no me refiero a un concurso o a una calificación comparativa con algo externo, sino más bien un proceso de “mastering”  de tus propias habilidades para vivir.
Aprender a vivir viviendo, quizá suena al mismo discurso autodidacta acerca de lo difícil que es la vida. Siempre he odiado eso de “sufrir es vivir”, “llorar es airear el alma”, “curtido por la vida”; siempre he considerado que todo eso no es más que un mecanismo de defensa que han creado filósofos altruistas que se dieron cuenta que en realidad la vida no tiene sentido, y que teniendo un profundo sentimiento de compasión por la humanidad, han creado esos estamentos para dar alivio a lo que parece incongruente en ese supuesto “regalo que es la vida”.
Bueno, en realidad volví a leer el párrafo anterior, y pues suena a una muy fuerte alerta #EMO; lo cual me da un poco de risa, pero no se trata de eso. En realidad todo lo sustento en que ponerle un gran valor significativo o nutritivo a esas situaciones que hacen nuestras vidas un desastre es una majadería. Es simple, un personaje gay muy cercano al Iluso Exitoso, alguna vez me dijo que cuando lanzas tu realidad en la cara de todos aquellos que quieren malograr tu integridad por la condición homosexual, no solo anulas su propósito si no que dejas sin argumentos y sustento a tan temeraria agresión. Pues bien, recordando eso, es simple extrapolarlo a las situaciones de nuestra vida.
Pensar que la vida es una carrera de obstáculos y que son precisamente esos altibajos los que le dan sabor y color, ¡por favor! Faltaba más entonces que caer de bruces camino al altar fue lo que le dio sabor y color al día mas especial de una novia, un poco ridículo a mi parecer. En conclusión, hacer retórica de todos los malos momentos de la vida, y tenerlos como “grandes experiencias” no llena el verdadero sentido que es vivir. Todo esos objetivos a largo plazo, todo los “ya vendrán cosas mejores”  nublan el verdadero vivir hoy, ahora y siempre.  Hay que ser un poco iluso para poder entender que así no lo parezcamos, todos somos felices; esa ilusión es la verdadera tarea día a día, asumir un papel y creer que todos los altibajos no son más que partes de un guión y al final cuanto más creíbles sean esas escenas y cuanto menos sobreactuadas estén, más exitoso será nuestro papel. Y al final serás un feliz Iluso exitoso, aplaudido por tu gran representación de personaje.
Gustavo Cortés, MD.
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