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martes, 19 de abril de 2011

LA VIDA ES SUEÑO: Una real historia de ciencia.

Es necesario que haga una pequeña introducción científica entendible de la arquitectura del sueño, para que mi historia sea útil. Es bastante simple, el sueño se divide en lo que llamamos periodo NREM (non- rapid eye movement) y REM (rapid eye movement). El primero, NREM, se divide a su vez en cuatro estados, que van aumentando a media que profundizamos en el sueño, como si se tratara de scuba diving.



 Una vez estamos en lo profundo de ese sueño que llamamos vivir, de repente, estamos otra vez en la superficie; así súbitamente nuestro estado cambia. Es entonces cuando entramos en el sueño REM, que fisiológicamente es muy bien descrito como “un cerebro activo en un cuerpo inactivo”, y es que la fisiología del sueño REM ha mostrado que las ondas cerebrales son exactamente iguales a las que tenemos en el estado 1 del sueño no NREM.  No les parece fantástico, es decir, es exactamente igual como sumergirse muchos metros en el mar como un gran buzo y de repente, y sin el peligro de la descomprensión, estás de nuevo casi en la superficie, pero con las mismas virtudes de las profundidades del océano, del sueño y de la vida.
Durante el sueño REM, tenemos todo lo más agradable de dormir: los sueños, las pesadillas, las erecciones nocturnas (:S) y la consolidación de la memoria; sin embargo, y esto si no es muy bueno, como estamos muy cerca de la superficie somos fácilmente sacados de ese fantástico estado.
Pareciera que estar en sueño REM fuera muy beneficioso, pero desafortunadamente (o de manera  inteligentemente afortunada), solo corresponde al 25% del sueño total.  Pues bien, si lo piensan un poco, ¿no se les parece esto al “cuarto de hora” que todos tenemos? Una cuarta parte de nuestro sueño, una cuarta parte de nuestra vida. Todo empieza con nuestra primera sumersión, nuestra decisión de empezar a vivir, y así vamos escalando la profundidad. Sí, aunque suene ambiguo, eso es lo que hacemos en la vida y en el sueño. Las caídas son hacia arriba.
El estado uno y dos del sueño NREM, son los preparatorios, aprendes a sumergirte, aprendes a contener la respiración, moverte y pelear. No importa que tanto lo intentes, no podrás descender más si no estás preparado para hacerlo; debes tener la fuerza y el ímpetu necesarios para poder seguir bajando, para poder seguir luchando.
De repente, tus pulmones se familiarizan con la hipoxia, y entonces entiendes que no están fácil, que las cosas no son tan lógicas como aparentan. Incluso las ondas cerebrales cambian, ya no hay esas pequeñas ondas alpha y theta, características de la superficie y del estado uno y dos del sueño, sino que ahora hay unas más grandes, mejor formadas y definidas ondas delta. Todo, como si se tratara de una distinción por un paso de nivel. Me he dado cuenta que todo se trata de eso, de distinciones, y también me he dado cuenta, que dichas distinciones no sirven de nada si no tiene un gran y puntiagudo broche, que te recuerde lo doloroso que fue conseguirlas.
Al final, llegamos a lo profundo y reparador, lleno de ondas delta,  y de amores sufridos y absurdos, de esfuerzos en vano, de lagrimas disueltas en el mar, de gritos ahogados por la profundidad. Es el punto en el que recuerdas lo doloroso que fue llegar allí, a lo más alto de lo inmensamente profundo.
Luego caes, y como si se tratara de un salto al vacío, asciendes pleno, lleno de fuerza, con la satisfacción del deber cumplido y del dolor sufrido.
Así es la vida, y así es el sueño, ¡y el ciclo se repite muchas veces!

Gustavo Cortés, MD. 



SUNSCREEN - !WATCH IT!

viernes, 15 de abril de 2011

2. La segunda historia: SECRETS

SECRETS
Otra historia, que llene todas las expectativas, es lo que necesitas cuando la misma se está volviendo vieja, pero sobretodo sin argumentos.

Te voy a decir un secreto, ya no existirás más. Esto no lo sabrás, y quizá seguirás escurriéndote por mis dedos como ese magma que queda mi alma y mi existencia sin saber que YA NO EXISTES. Y entonces me reiré de verte aun pensado, delirando, y creyéndote importante. Y lo digo porque sé bien como se siente estar en esa posición.

La lógica no te alcanzará, no será suficiente para que lo entiendas, porque no tuviste nunca el alma ni las fuerza necesarias para emprender otro camino. Dejar parqueado un sentimiento es diferente a darle otro horizonte diferente a lo que sientes. Por eso nunca entenderás que YA NO EXISTES, no sabrás la verdad nunca. Porque aunque yo lo haya gritado, publicado en el firmamento y susurrado en tu oído, nunca quisiste escuchar. Te quedaste en la ignorancia que brinda la terquedad.

Te quiero contar que este secreto de tu inexistencia, desde ahora, será un tesoro que te pondré colgado al cuello, lo llevarás para siempre; y estaré allí donde ya no quieres, en ese lugar donde más te duele, en el conjunto de cosas que anhelaste pero que ya no tendrás.

Un NO de la persona que amas con el alma y que añoras con cada fibra de tu cuerpo y con cada entramado de tu alma, es un arma letal para sentimientos como el mío. Desafortunadamente siento tristeza por ti, porque los años que diferencian nuestro tiempo de vida, me han enseñado que estar en tu posición es un privilegio costoso, sobre todo cuando lo que se pierde es algo tan valioso.

Lamento decir, que ya no tendrás la oportunidad que tuve yo de aprender con la experiencia. Yo me retiro ahora mismo, gracias al cielo mi perfil no me permite jugar el papel de maestro; si escasamente aprehendo de mi mismo. Ruego por que el dolor que vas a sentir no sea ni la mitad del que yo sentí, o que la situación te tome por sorpresa pero bajo el efecto de la más confiable anestesia, ¡sí, esa misma!

Quiero que sepas que jamás te olvidaré y que rogaré por ti siempre. Estando triste o alegre, la vida siempre sonríe como recompensa. En un tiempo pequeño, me tomaré la molestia de buscar en ese rincón donde estuviste algún vestigio de ti, así sea solamente para darme cuenta de lo bien que he hecho las cosas, de lo bien que desaparecí tu recuerdo. ¡Gracias por ayudar a destruirte! ¡Gracias por ayudar a sublimarte!

Por ti, prometo siempre decirlo todo, quererlo todo, amarlo todo. Por ti, quiero vivir cada segundo como si estuvieras a mi lado, pero sin el doloroso recuerdo de haberte perdido. Por ti, juro creer siempre, porque aprendí que cuando crees sin reserva y sin malicia nunca eres decepcionado; porque finalmente creer no tiene recompensa, ya que eventualmente NO EXISTES.
Dedicado a ti.  ¡Y a tu libertad!



martes, 12 de abril de 2011

TRES HISTORIA, ILUSO EXITOSO

TRES HISTORIAS
Uno de esos momentos en los que no sabemos si nuestra vida tiene algún sentido preciso con nuestro hacer. Tres años y aquí continúo en una lucha que no tiene sentido, aparentemente, aunque el mundo y las oportunidades digan todo lo contrario.
Quizá el problema sea que me ilusiono enseguida, y me ilusiono con casi nada. Casi nada, solamente la posición académica más alta a la que puede aspirar un médico en nuestros tiempos.
Por una no muy clara concepción de lo que significaba mi vida, quizá por subvalorar lo que en realidad valía mi vida y lo que en realidad tengo al frente como propósito de la misma. Aquí estoy, para contar solo tres historias, que no son nada increíbles o memorables, solo tres historias:
Por coartaciones sociales, he decidido dar nombres alusivos, y a veces descriptivos de las personas o situaciones de las cuales voy a hablar, al personaje de la primera historia, que soy yo mismo, lo llamaré “Iluso exitoso”.

1. ILUSO EXITOSO

Es realmente simple abordar nuevos retos, aspirar a cosas nuevas, cuando sencillamente no se tiene el conocimiento de lo difícil o casi imposible que pueden llegar a ser, algo que he llamado “la inocencia que brinda la ignorancia”. La vida te lleva por el camino que tiene que ser, o mejor por el camino por el cual serás el mejor; así pasó con mi experiencia, con mi generación de vida. Cuando digo eso de “serás el mejor” no me refiero a un concurso o a una calificación comparativa con algo externo, sino más bien un proceso de “mastering”  de tus propias habilidades para vivir.
Aprender a vivir viviendo, quizá suena al mismo discurso autodidacta acerca de lo difícil que es la vida. Siempre he odiado eso de “sufrir es vivir”, “llorar es airear el alma”, “curtido por la vida”; siempre he considerado que todo eso no es más que un mecanismo de defensa que han creado filósofos altruistas que se dieron cuenta que en realidad la vida no tiene sentido, y que teniendo un profundo sentimiento de compasión por la humanidad, han creado esos estamentos para dar alivio a lo que parece incongruente en ese supuesto “regalo que es la vida”.
Bueno, en realidad volví a leer el párrafo anterior, y pues suena a una muy fuerte alerta #EMO; lo cual me da un poco de risa, pero no se trata de eso. En realidad todo lo sustento en que ponerle un gran valor significativo o nutritivo a esas situaciones que hacen nuestras vidas un desastre es una majadería. Es simple, un personaje gay muy cercano al Iluso Exitoso, alguna vez me dijo que cuando lanzas tu realidad en la cara de todos aquellos que quieren malograr tu integridad por la condición homosexual, no solo anulas su propósito si no que dejas sin argumentos y sustento a tan temeraria agresión. Pues bien, recordando eso, es simple extrapolarlo a las situaciones de nuestra vida.
Pensar que la vida es una carrera de obstáculos y que son precisamente esos altibajos los que le dan sabor y color, ¡por favor! Faltaba más entonces que caer de bruces camino al altar fue lo que le dio sabor y color al día mas especial de una novia, un poco ridículo a mi parecer. En conclusión, hacer retórica de todos los malos momentos de la vida, y tenerlos como “grandes experiencias” no llena el verdadero sentido que es vivir. Todo esos objetivos a largo plazo, todo los “ya vendrán cosas mejores”  nublan el verdadero vivir hoy, ahora y siempre.  Hay que ser un poco iluso para poder entender que así no lo parezcamos, todos somos felices; esa ilusión es la verdadera tarea día a día, asumir un papel y creer que todos los altibajos no son más que partes de un guión y al final cuanto más creíbles sean esas escenas y cuanto menos sobreactuadas estén, más exitoso será nuestro papel. Y al final serás un feliz Iluso exitoso, aplaudido por tu gran representación de personaje.
Gustavo Cortés, MD.
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